
Bernoie
La pequeña localidad de la medieval "Bernoie", en la comunidad de Fuentidueña, fue en el XIII una notable aldea, que resurgió a su vez de un antiguo castro fortificado en uno de los meandros del mágico río Duratón a su paso por la actual localidad que heredó su historia, San Miguel de Bernuy.
Bernoie, o Bernuy, desapareció muy pronto, durante el siglo XIII y el lugar, ahora, no es más que un recuerdo de su ausencia, que evoca sensaciones en voz muy baja: Una verdadera plaza fuerte, claramente defensiva, con un control casi total del territorio aledaño y con una vista excepcional sobre la otra orilla del río y sus valles al suroeste.
Protegido en altura por el cauce del Duratón, por un amplísimo meandro, se separa del mundo como en una isla entre este río y su tributario, el arroyo del Hocino, que socava un pequeño cañón al desembocar, justo detrás de las ruinas de la iglesia de San Pedro.
A finales del siglo XIII, Bernoie ya había completado su periplo, que solo había durado apenas un siglo. Fue entonces cuando se abandonó su enclave, que ya era innecesario por el final de la reconquista y se trasladó a la actual localidad de San Miguel de Bernuy, más cómoda y de fácil acceso. Actualmente se está trabajando en la consolidación de las ruinas.