El mirador de San Cebrián
La ruina, en un amable otero entre las localidades de Fuentepelayo y Zarzuela del Pinar, es un mirador de excelencia, a novecientos metros de altura, sobre el verde mar de pinares del noroeste segoviano.
Te gustará. San Cebrián rompe la simetría en una inmensa llanura, rota por algún que otro cerro altivo. En el más alto, la ruina, o lo que queda de ella, señala el límite entre el cereal y el pinar.
Pero, aunque gran parte de su fábrica esté desaparecida, no es difícil imaginarla, pues sigue las pautas del genuino románico de ladrillo del noroeste de la provincia.
Enmarcada por tres de sus robustos muros en calicanto, aún podemos intuir su única nave, de planta rectangular y cabecera plana... como también apreciaremos con rapidez ese toque tan personal que respondió al carácter propio de esta zona : el uso de ladrillo visto.
💒San Cebrián es un buen ejemplo del románico de ladrillo (llamado mudéjar por muchos historiadores del arte), y así lo prueban tres de sus vanos, aún visibles. Sus arcos de acceso, originalmente también en ladrillo, han desaparecido lamentablemente, como lo ha hecho el enfoscado de su fachada, que según cuenta J.A. Ruíz Hernando, estaba decorado con líneas rojas.
Otra ruina más en nuestro catálogo sin fin... podríamos pensar, pero San Cebrián no es sólo eso; forma ya parte de un paisaje y, como toda buena ermita, encontró el enclave más propicio, elevándose, en este caso, hacia la luz de la llanura de cereal.
Ahora modela el color del paisaje, conjugando los campos de labor, las esporádicas encinas, el azul del cielo castellano y el Guadarrama a su espalda, para encararse desde su otero a la inmensidad perenne del mar de pinares que comienza a sus mismos pies. ¡Compruébalo!
🚵♂️ ¿Te apetece rodar un rato?
Puedes hacer un sencillo recorrido en bicicleta pasando en este orden por tres ruinas cercanas, San Juan, San Cebrián y San Gregorio. Son tierras de pinares y llanura onduladas, fáciles de pedalear. La mejor época del año, otoño o primavera, y el mejor momento, sin duda, el crepúsculo. ¡Disfrútalo!




